Arnulfo Herrada
Artista
Arnulfo Herrada llegó a Bogotá hace 35 años. Salió del Tolima dejando atrás su vida de campesino y se vino para la capital a dejar huella. Fue panadero, trabajó estampando textiles, estudió dibujo comercial, se metió en el mercado editorial y desde hace 12 años se dedica a hacer avisos comerciales y a pintar por encargo.
Esa huella que vino a dejar está hoy por todas partes; se la encuentra en el barrio Restrepo en la fachada de una frutería decorada con salpicones, ensaladas de fruta y bananas split; en un mural donde una pareja desfila chaquetas de cuero para el punto de fábrica J.V.; en el barrio Las Cruces en peluquerías, salas de belleza y talleres de pintura; en el barrio Eduardo Santos en fachadas de talleres, asaderos, bailaderos y cantinas con rocola; en el centro de la ciudad, desperdigada por ahí en todo tipo de locales comerciales; pero sobretodo en el interior del restaurante El Primo, un pequeño templo dedicado a su obra, una especie de Capilla Sixtina decorada por todo un maestro de la gráfica callejera con sublimes paisajes colombianos, escenas campesinas –una mujer despescuezando la gallina para el sancocho, un burro cargando cantinas de leche, un jinete y su caballo-, platos típicos y hasta un jet supersónico.
Arnulfo, un hombre que dice viajar con frecuencia por la cuarta dimensión; haber visto con sus propios ojos al demonio, la llegada de los jinetes del Apocalipsis y el fin del mundo; conocer los secretos de la mente y dominar diversas artes marciales, termina sus dibujos, paisajes y hasta logos con una firma hecha en pincel: Herrada. Como diciendo, aquí estuvo Herrada, esta es mi huella.
---
Reseñado por Populardelujo
info@populardelujo.com
|