|
 |
|
 |
| |
Partido de Avellaneda
Gran Buenos Aires · Argentina
| |
"Sabés que en la otra cuadra, al lado del sastre que le hizo el traje de casamiento al hijo de la manicura y la noche de la boda quería cobrárselo en la iglesia porque el otro se había hecho el burro y se armó una batalla en la que se metió hasta la madrina y dicen que les hizo un regalito de de morondanga y eso que cobra la pensión del marido más lo que le saca del alquiler de la piecita de la terraza al renguito que arregla radios, ponen una juguetería?".
Susanita, amiga de Mafalda |
Unas calles detenidas en el tiempo, y si sirve de referencia, el Chapinero alto o el Veinte de Julio en los años 30, con un aire a Melgar en un día de no vacaciones, justo al lado de unas avenidas ruidosas y sucias como las de Kennedy, más o menos es esto Avellaneda, provincia del Gran Buenos Aires, hacia el sur, lejos de todo circuito turístico.
Para principio de siglo XX, Avellaneda era la población con más desarrollo industrial de la Argentina. Por su cercanía al "Riachuelo" (es el nombre propio de este río chiquito), se asentaron por estos lares fabricas textiles, frigoríficos, metalúrgicas, y harineras, cuya población obrera entre los años 30 y 40 tuvo su periodo de vacas gordas. Así construyeron sus casas enormes, con mil cuartos para que cupieran todos los parientes, (y en estilo "chorizo" para que nadie en esa casa tenga privacidad) terrazas, patios y antejardines, en todo el esplendor del art deco mestizado con elementos criollos como el hierro forjado y los trabajos de talla en madera. El comercio local, entre ferreterías, granjas (donde se compra el pollo y los huevos), panaderías, misceláneas, mercerías (osea cacharrería), heladerías, almacenes (o llámese tienda), desde aquellos tiempos florece por sus calles a pesar de que el auge industrial de la zona se acabó hace 40 años. Los hijos de estos primeros pobladores, hoy de 50 primaveras para arriba, son los habitantes actuales del barrio.
Adentrémonos en uno de sus recodos, Paseo Galicia, epicentro del pequeño comerciante, la argentinidad profunda se vive y se siente. Mientras un bogotano hace fila para comprar unas verduras y es ya observado por el rabillo del ojo como extraño en este barrio de gente en la tercera edad, puede observar los hermosos decorados que promocionan sus artículos. "La coqueta" ha ambientado la variedad de sus frutas y legumbres con una pintura al fresco de un paisaje paradisíaco donde las palmeras dan plátanos, producto que aquí no se vende ni se consigue. "La bonita", su almacén del diario (equivalente al famosísimo "Don Manolo") ha llenado de flores sus vitrinas y estanterías que es un primor de jardín. En "Pinocho" divertido y juguetón, encontrará plantitas (maticas) y todo para las mascotas (que acompañarán la tercera edad de todos), mientras que el pez globo vestido de etiqueta en "Nono" invita a los abuelitos a que le regalen a sus nietos un lindo pececito. "La Nueva Italia" invade de nostalgia por el viejo continente abandonado al que se come un helado. Tal vez para los que tienen ya entre 30 y 40 años, se casaron y viven todavía con sus padres, es la imagen sexy de la chica en corpiño (osea la vieja en brassier) que promociona carne de primera y los alegres colores del Cotillón (el genérico de "La gran piñata") insinúan que tus fiestas serán todo un carnaval de emoción. Las grandes letras de "Chiche" (traducción: "juguete"), aseguran que tu hijo será feliz por un precio que da risa. De todas maneras para cuando le llegue el turno al bogotano de hacer su pedido, luego de una fila demoradísima por cierto, lo más probable es que primero, no le entiendan lo que pide y segundo, ya se haya enterado de cada achaque de los compradores, dónde les duele, qué dijo el concuñado al respecto, cómo reaccionó la sobrina que por cierto andaba haciendo un negocio con la prima que tuvo un bebé con el hijo de la vecina y que pobre criatura, nació con bajo peso, pero no fue el primer novio que tuvo, antes salía con el chico que andaba en una moto, etc, etc, etc.
Obviamente la ilustre Avellaneda también tiene su saga local de "letristas" (nombre local de este rubro (actividad especifica), en vez de el reconocido "un señor que hizo el letrero"). En la esquinita de cada anuncio se puede encontrar la firma y el teléfono del autor en caso de flashar (como quien dice "quedar prendado") con una de sus obras y querer la suya para su propio negocio.
Por último, para el que no tiene negocio pero tiene un gran amor: sea para la amada o el amado, para el hijo o la hermana, en ocasión de su grado, su cumpleaños, aniversario o simplemente para expresar lo que su corazón siente, en Avellaneda también se pintan pasacalles que hacen público su motivo personal e invitan a que todo el barrio se entere de sus sentimientos y sus acontecimientos (como si no se hubiera sabido ya por que se lo contó el carnicero que se lo contó la tía de la señora que hace los arreglos de flores para el bautizo del niño que el papá sigue sin aparecer después de que se fue a veranear a Mar del Plata).
No más blablabla de barrio y mejor que sigan las imágenes.
---
Reseñado por Paula Riveros con la colaboración de Populardelujo
paulariveros@gmail.com |
|
|
 |
|
 |
|
| |
| |
| |
| |
links relacionados
en populardelujo: |
|
|