Paisajes gráficos callejeros de todos los rincones del mundo.
 
 
 
Mascaradas
Ecuador
Un proyecto del colectivo Experimentos Culturales



Ecuador y Colombia fueron el mismo país durante mucho tiempo, por lo cual no es extraño que además de fronteras, próceres, colores patrios y técnicos de fútbol, compartan ciertas costumbres. La celebración del año nuevo es una de ellas. De manera idéntica a como sucede en Colombia, a las 12 de la noche del 31 de diciembre los ecuatorianos “queman al año viejo”, es decir, prenden fuego a una representación antropomórfica del gastado y siempre azaroso año que acaba. Antropomorfizado, el año viejo resulta ser un anciano achacoso, indecente, vicioso y a pesar de todo, simpático. El reloj da las doce y el viejito -un envoltijo de trapos, aserrín y pólvora- arde. A lo largo del cono sur, sobre el curso del mismo meridiano, miles de pequeñas combustiones en el mismo instante. Sin embargo hay algo que hace únicos a los años viejos ecuatorianos.

Carla, Ana Lucía, Francisca, Manuel y Gonzalo* conforman “Experimentos Culturales” (http://www.experimentosculturales.com), un proyecto con base en Quito que a través de una revista y de un portal de Internet se ha propuesto difundir la producción artística de su país, los proyectos de intervención en el espacio público y los datos culturales cotidianos. Las máscaras o caretas que le sirven de rostro al año viejo ecuatoriano son uno de estos datos cotidianos.

Corren los últimos días de diciembre y las calles y carreteras del Ecuador se encuentran salpicadas de improvisadas casetas. A todo lo alto, ancho y largo del local se exhiben los rostros de una gran variedad de personajes de naturaleza y orígenes disímiles. Desde la tradicional calavera latinoamericana hasta el remoto Bin Laden, desde un anónimo gato hasta el mundialmente conocido Shrek. Pues bien, los miembros de Experimentos Culturales se dieron a la tarea de indagar esta costumbre y han hallado, detrás de los ojos vacíos de un diablo bigotudo, el hilo de una tradición clásica que incluye encantadoras retahílas, una viuda errante, las travesuras de un espeluznante payaso y el trabajo de personas como Vinicio Paredes y su “Palacio de las Caretas”.

Más allá de lo graciosa que puede resultar la interpretación que hace un campesino suramericano de Bombón, Burbuja o Bellota en papel maché, las caretas ecuatorianas sugieren la vigencia en pleno siglo XXI de la universal y milenaria tradición de las máscaras. Al fin y al cabo Bushes, Lucios y Bob Esponjas no son otra cosa que las representaciones que una sociedad hace de su mitología y que sirven de objetos rituales para una ceremonia de purificación que tiene lugar la última noche del año.


---
Reseñado por Populardelujo

info@populardelujo.com


* Experimentos Culturales está conformado por Carla Estrella, Ana Lucía Garcés,
Francisco Jiménez, Manuel Kingman, Gonzalo Vargas.