HFDE · Hasta fin de existencias
Madrid · España
Para los demás, la palabra después significaba regresar a la puerta hinchada
por las lluvias, el gato que aguardaba sus croquetas,
la toalla un poco raída,
el tomate con musgo en el refrigerador.
Las cosas que silenciosamente demuestran que algo espera por nosotros.
“Rushdie en Tequila”
Juan Villoro, 2005
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La vigencia, período de tiempo que declara que algo está vivo y en su momento de esplendor, está determinada por el uso que hacen las personas de un objeto específico. Hay prácticas que determinan qué tan larga es la vida de tal elemento; en el caso de los lugares, su vida útil esta dada por la frecuencia con que los habitamos o los recorremos.
Los objetos y los lugares –por inanimados que sean– tienen el tiempo contado sobre la tierra. Si hay alguien que, mediante la observación detallada de las ciudades ha aprendido esta lección que imparte el tiempo, ha sido Leandro Lattes. Su ojo fotográfico (entrenado por su formación como diseñador industrial) le ha permitido registrar el proceso vital de las ciudades: la quietud y la calma; el cenit y la decadencia; la muerte y la resurrección. Sus modelos han sido la propia Buenos Aires, donde nació; Milán, de donde es originaria su familia, y Ámsterdam y Madrid, donde finalmente se radicó.
El proyecto Hasta Fin de Existencias (HFDE) nace de la triste evidencia de ver una ciudad que abandona una parte fundamental de su esencia. Es el caso de los bares de barrio: establecimientos que mueren para que nazca un nuevo modelo de ciudad, más uniforme y aséptica, representado por las franquicias. Nuevos lugares en donde está prohibido fumar, beber y coquetear; sólo se permite consumir y salir –claro, no sin pagar antes de reclamar. HFDE es entonces una especie de “había una vez” de la historia social de Madrid, en el cual los protagonistas no son las personas ni sus vidas, sino la utilería (cosas y lugares) en donde estas se desenvuleven. Más allá de registrar “accesorios”, estas fotografías recuerdan que existe una cotidianidad que es intervenida por los objetos y los lugares por los que pasan los madrileños todo el día, todos los días.
Los límites de lo que es catalogado como “cutre” (aquello que se ve viejo y está en desuso) son el objeto mismo de lo rescatado por HFDE. El diseño dudoso –que entre líneas podría entenderse como diseño popular– nos advierte que no sólo de pan vive el hombre: necesitamos de estos recursos para alimentar nuestra propia existencia, tanto como éstos necesitan nuestra atención y utilización para cumplir su misión en el mundo. Aquí no hay un sentimiento muerto. Éstas son las cosas que, como dice Villoro, esperan por nosotros de manera silenciosa. Leandro, a su modo, le da una nueva lectura: “creo que cuando vemos los objetos fuera de contexto, se amplifica la apariencia de frialdad y distancia. Pero yo me he servido de este recurso para lograr un resultado como éste: un catálogo de piezas de la ciudad. La humanidad misma pasa por las historias de estos objetos”.
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Reseñado por Paulina Herrán Ocampo
populina_ho@yahoo.com
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