Barranquilla
Colombia
A finales del siglo XIX, la ciudad que por años ha sido llamada cariñosamente “La Arenosa” o “Curramba, la bella”, ya se había consolidado como una de las ciudades más prósperas y desarrolladas de Colombia. Sin temor a exagerar, Barranquilla llegó a ser una meca de la cultura, la industria, y las comunicaciones en nuestro país: le dio una calurosa bienvenida al primer vuelo en avión, a la radio comercial y a la primera empresa de telefonía que se vio por estos lados.
Ser tan importante puerto marítimo y fluvial y puente de intercambio, le mereció el apodo de “Puerta de oro”. Puerta que atravesaron centenares de extranjeros que al final decidieron echar raíces, hacer fortuna y formar familia en esta zona del caribe. No sólo las colectividades judía y árabe encontraron en Barranquilla la oportunidad de tener su espacio en territorio colombiano, también lo hizo El Altísimo: fue al puerto de Barranquilla a donde arribó en barco el Divino Niño Jesús de Praga, quien tras cambiar sus pomposas ropas confeccionadas en Europa por unas menos acaloradas –pero no menos coloridas– se radicaría posteriormente en Bogotá.
Hoy en día el Carnaval de Barranquilla, que hace un par de años recibió de la UNESCO el título de “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, es uno de los principales hitos de la ciudad. Sin embargo no es el único producto cultural que refleja el esplendor de la ciudad. La gráfica que cubre los muros de las zonas comerciales de “La Arenosa” es una gran fuente para hacer una lectura del estilo de vida y temperamento de los barranquilleros. Sólo hace falta afinar el ojo para identificar estas joyas callejeras endosadas en las paredes que no tendrán la movilidad de una comparsa, pero desfilan con tremendo caché y soltura por las calles de Barranquilla.
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Reseñado por Populardelujo
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