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Bogotá cinco sentidos
Una publicación de Ediciones Fuga
Bogotá no tiene esa aura que pueden tener otras ciudades latinoamericanas. No respira tango como Buenos Aires, no es tan congestionada como el DF, ni tan cosmopolita como Río, no tiene la melancolía de Santiago de Chile ni el sabor de la Habana. Tampoco es un destino turístico, es tachada como una ciudad sumamente peligrosa y contaminada, un hueco de 8 millones de habitantes entre cerros y montañas; y sin embargo hay algo de especial en ese nombre que resuena como mantra, Bogotá.
Es sumamente complicado tratar de explicarse la atracción que genera esta ciudad, sus edificios resuenan a urbanística barata, sus direcciones se chocan entre sí y ubicarse en este mar de calles, diagonales, tansversales y carreras parece más un trabajo de interpretación cabalística que de simple ubicación espacial. La ciudad es casi plana en su totalidad, hasta cierto punto deprimente, fea, pero en ningún momento sin encanto. Y eso es lo extraño, que en medio de este lupanar algo aflora en el sentimiento citadino, el bogotano es ditinto al paisa o al costeño, porque la ciudad lo seduce de manera distinta, no es que exista una cultura bogotana, sino que la ciudad se mete bajo la piel, respira con cada respiro, supira con cada suspiro, es una presencia constante, una lógica que atraviesa todos nuestros sentidos, todo nuestro pensar.
Las ciudades como los sentimientos se viven por dentro, es la primera frase que nos suelta este libro dedicado a Bogotá, y tiene toda la razón. ¿Cómo explicar este sentimiento que nos llena la sangre, que nos atraviesa a cada momento? Borges decía, me duele una mujer en el cuerpo, nosotros sentimos lo mismo con esta ciudad, nos duele en el cuerpo, desde el olor de sus parques, de sus puestos de frutas, de sus buses, desde los trancones de la cáracas y de la séptima, los sonidos de las construcciones, de los partidos de banquitas de medio día, los músicos callejeros, cada uno de nuestros sentidos se ve atravesado por esta mujer que envuelve todo lo que nos hace individuos, que se entromete en cada una de nuestras decisiones, que así no lo alcancemos a percibir del todo es ella quien decide nuestro ánimo, nuestra alegría, y también nuestra melancolía.
Una muestra clara es este libro que hace una radiografía sensorial de Bogotá, no es una guía turística, ni tampoco un trabajo de campo, no busca dar respuestas, y a lo mejor tampoco generar preguntas, pero si hay algo que realmente logra este trabajo, es dar fe de lo que es esta ciudad, de lo que se siente Bogotá, de la forma en que nos duele. 5 sentidos para 5 fotógrafos, 5 escritores y 5 artistas. Cada uno desde su Bogotá, desde la ciudad que creen vivir, y la urbe que intentan comprender, cada uno con su propia estética urbana, con su propia percepción cultural, cada uno desde su subjetividad logra dar a este libro una unidad extraña, que no se ve en los contrastes entre textos e imagen, sino en la expresión, digamos sentimental, que desborda cada uno de los trabajos.
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Reseñado por Camilo Andrés Rosero
camiloandres@gmail.com |
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