Marcas y productos que se han convertido en patrimonio de la ciudad y de la nostalgia.
 
 
 
El carro colombiano
www.geocities.com/renaultoriginal/principal.htm


Bajo el sol de Cartagena, un tipo recorría la avenida Santander al volante de su Renault 4 convertible. No iba sentado sino apoltronado en el asiento, como si estuviera conduciendo por placer. Tenía puestas unas gafas oscuras de pura cheveridá, llevaba la camisa abierta para que el viento le masajeara la panza, y usaba un vestido de baño verde fluorescente que parecía pantaloncillo de luchador de lucha libre mejicano. Tenía barbita de trasnocho, con la mano izquierda sostenía la cabrilla y en la otra llevaba una cerveza, pero le sobraban dedos para agarrar al tiempo la palanca de cambios de bastón que tienen los Renault 4. Éste era color amarillo pollito, además le habían quitado las puertas delanteras y no tenía techo sino una especie de cachucha de cuero para Renault 4. El hombre iba pleno, ni vallenato necesitaba. Cuando vio que a pocos metros lo esperaba un semáforo que ya perdía la luz verde, se acabó de un sorbo la cerveza y arrojó la lata a la calle, se incorporó en el asiento, miró a los lados como mínima precaución, bajó el cambio a segunda y aceleró con todo para sacarle al cacharrito un impulso que le ganara la carrera al semáforo. Cuando lo cruzó ya estaba en rojo, igual no había policías al acecho, y siguió feliz de la vida dejando tras de sí el ronroneo propio del motor de los Renault 4. Por algo será el bien ganado estigma del Renault 4: el carro colombiano.

Según El Carro Colombiano (www.geocities.com/renaultoriginal/principal.htm), una página para aficionados de Renault que enaltece cada modelo que ha llegado a Colombia, este convertible amarillo pollito es uno del total de 97.050 Renault 4 que fueron ensamblados en el país entre 1970 y 1992, cuando la línea fue descontinuada con pesar.

Hecho con las bondades de Geocities, a este sitio web le han llegado con el piropo de que es el mejor para aficionados de Renault en América Latina. Tiene cuatro años de existencia y su primera sección fue la del consentido Renault 4: el primero ensamblado por la empresa colombo-francesa Sofasa, el que partió en dos nuestra tradición automovilística -que sólo encontraba lujo en los carros gringos que consumían gasolina como monstruos- y el primer carro que tuvieron muchísimas parejas de recién casados. Su éxito en ventas trascendió hasta convertirse en el carro más popular de Colombia y en un clásico de identidad nacional.

En 1989 los jugadores y el cuerpo técnico de nuestra selección recibieron un Renault 4 último modelo color blanco por habernos brindado la clasificación al mundial de Italia 90. Un acierto publicitario que afincaba esa comunión entre el colombiano y el Renault 4 nada más ni nada menos que a través del fútbol. También de la mano del deporte, el Renault 4 más veloz del mundo tuvo nacionalidad colombiana: un gomoso consiguió que Jairo Clopatofsky descrestara al autódromo de Tocancipá a más de 200 kilómetros por hora.

Dato curioso es que el creador de la página, Oscar Julián Restrepo Mantilla, tiene los mismos 22 años que duró la producción de Renault 4 en Colombia, y curioso es que su padre haya aprendido a manejar a los 30 años en un Renault 4 modelo 86. Era el carro de un amigo, en ese mismo hicieron varios paseos en familia con abuela incluida y seguramente está lleno de recuerdos, pero lo último que se supo de él fue que se lo robaron y que fue encontrado abandonado a las afueras de Bucaramanga, desvalijado hasta los huesos. Nadie ha dicho que sea fácil ser el carro colombiano.


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Reseñado por Mauricio Gaviria
gaviriamauricio@hotmail.com
 
 
 
 
 
 
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