Mañas, rutinas, tradiciones: maneras propias que tenemos de hacer las cosas.
 
 
 
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De las muchas bogotás posibles, la del e-mail truculento es la más entretenida. Allí no hay ni rastro de la Bogotá tediosa y rutinaria y mucho menos de la Bogotá plácida y pacífica. Lo que hay es un tasajiadero de gente, un bazar de aberraciones y atrocidades, una rapsodia satánica en donde unos pobres sobrevivientes hacemos lo que podemos por forjarnos una vida sobre el lomo de una ciudad que tarde o temprano nos va a desollar vivos, nos va a devorar y después va a escupir los huesitos en la puerta de la casa de nuestros familiares.

Me pasó a mí, le pasó al cuñado de una compañera de la oficina. Así, con referencias vagas o con testigos de primera mano que se pierden en los confines de la cadena de forwards, cientos de relatos que narran sucesos trágicos, criminales y a veces paranormales ocurridos en Bogotá, circulan por internet y llegan cada tanto a nuestro in-box. ASEGURÉSE, PIÉNSELO DOS VECES ANTES DE, POR NADA DEL MUNDO VAYA A, ABSTENGASE DE: el e-mail truculento nos recuerda, por si lo hemos olvidado, que Bogotá es un campo minado en donde poner un píe en la calle (o a veces menos: no es del todo imposible que lo alcance una bala perdida mientras mira Sábados Felices en la comodidad de su sofá) es ya estar jugando con candela.

Hay quienes agradecen recibir estos mensajes de alerta y no sólo los reenvían sino que efectivamente repiensan sus rutinas diarias. Algunos los toman por vulgar charlatanería y simplemente los borran. Otros no los creen del todo pero como uno nunca sabe, también hacen el forward. ¿Quiénes están detrás de estos e-mails? ¿Personas cívicas y solidarias con el corazón suficiente para desear que lo que me pasó a mi no le pase a usted? ¿Chistosos de mente retorcida? ¿Algún exótico género de artistas?¿Todas las anteriores y quizás más? Lo único cierto es que es posible encontrar en los relatos una constante estilística que lo llena a uno de dudas. El amarillismo -deliberado o no- es enfatizado por un uso casi histérico de LOS SIGNOS DE ADMIRACION Y LA MAYUSCULA SOSTENIDA!!!!!!!!!!!!!! . Por lo demás, cierta manera de decir las cosas que a uno se le antoja demasiado cruda como para tratarse de relatos en primera persona, como lo es escuchar a una madre afimar que “ví por el retrovisor el cadaver desgonzado de mi nené”.

Sea como sea, nada más equivocado que subestimar estas narraciones. No tiene la menor importancia si los casos narrados son verídicos o no: sobre la misma infraestructura básica, cada cual crea la ciudad real a partir de la propia experiencia, de los propios miedos, deseos y de los datos y experiencias de terceros que considera relevantes. Y la Bogotá descrita en el e-mail truculento es para muchos la Bogotá real, una ciudad hollada por la pezuña del diablo y rodeada por unos cerros de donde un buen día va a bajar la guerrilla. Populardelujo, cómo fanático de las muchas bogotás imaginarias, se complace en presentarles una aterradora y creciente colección de e-mails truculentos y los invita a que alimenten la colección enviando sus mails a: info@populardelujo.com

Por lo pronto, transite siempre con las ventanas cerradas si maneja vehículo particular. No querrá usted que el amable viejecito que le ofrece artesanías de porcelanicrón en el semáforo deslice subrepticiamente una esencia sedante que lo prive de su voluntad. Si va en buseta, procure no propiciar discuciones con los pasajeros: hay un loco iracible que carga una jeringa contamida de SIDA. Y SABE COMO USARLA!!!!!!!!!!!


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Reseñado por Populardelujo
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