Mañas, rutinas, tradiciones: maneras propias que tenemos de hacer las cosas.
 
 
 
Esténcil en Bogotá


El esténcil no es nada nuevo, y tampoco lo es el que se haga de manera anónima en las calles, pero lo que si es reciente es la creciente movida estencilera que se está formando en nuestra querida Bogotá. Desde hace un par de años calles como la carrera séptima se han ido poblando tímidamente de estas imágenes logradas a punta de plantilla y aerosol, sin firma ni objetivo comercial. Imágenes dirigidas a una audiencia de extraños de ese espacio público que está tan de moda por estos días, apropósito de los debates sobre la recuperación de los andenes para los peatones. Recuperación que mas bien parece una destrucción del espacio público participativo, abierto a la construcción de un lenguaje urbano que parte de la interacción y el intercambio no sólo de mercancía sino de imágenes.

Acciones de intervención urbana como el esténcil penetran en el espacio público como expresiones que rompen con la monotonía de cuanta valla, pasacalles y afiche publicitario inunda la calle, creando puntos de referencia, reunión y opinión alternativos, nuevos lugares donde se confrontan imaginarios diversos de un grupo de personas con preocupaciones diferentes a la de caminar a sus anchas por un anden sin vendedores. Y de una vez que quede claro que este no es el clásico discurso mamerto, porque si bien no se puede desconocer la larga tradición del graffiti y el esténcil de crítica social y política, el lenguaje visual urbano / alternativo que se está generando en Bogotá no sólo reúne al Ché y los clásicos estencils anti gringos, sino que se presenta como un espacio en el que conviven sexy Lucy, simios, helicópteros, luchadores, soldados, orinales, hojas de marihuana, gatos, Uribe, Maradona, calaveras, space invaders, vacas, el Pibe Valderrama, Pepe Bocadillo, maquinas de coser, el Papa, Excusado.

Sin pretenderlo, los autores de estas imágenes inconexas entre si están creando un discurso a través del cual discutir la convergencia entre cada ciudadano y la sociedad bogotana que lo circunda, ejerciendo una ciudadanía responsable y participativa mediante lo que se denomina una intervención del espacio público. Ahora bien, si usted quiere participar en la construcción de este espacio público participativo haciendo un esténcil, no lo haga frente a un policía, celador o taxista, podría exponerse como mínimo a la pérdida de su plantilla y lata de aerosol. Si por el contrario lo que usted quiere hacer es darse un banquete de gráfica urbana, porque acaba de caer en cuenta que el único esténcil que conoce es el de sobandero a domicilio (tal vez el esténcil bogotano mas popular en este momento), la invitación queda abierta para que se pegue un septimazo.


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Reseñado por Excusado Printsystem

www.excusa2.tk
 
 
 
 
 
 
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•  Stencilrevolution
 
en internet:
•  El stencil en Buenos Aires